jueves, 5 de julio de 2012

01: MUÑECA de PORCELANA

Me levante temprano, con el irritador sonido del irritador despertador. No había dormido bien, hacia mucho frío. Aun en la cama mire por la ventana, que estaba abierta, mierda.
Todo estaba nevado, aunque hacia un terrible frío, tenia que reconocer que el paisaje era precioso.
Me sobresalto un grito procedente de arriba, tal fue el grito, que me levanto de la cama de un golpe.

-Alexia por favor, no seas niña chica, como si nunca hubieras visto nieve – Grito Julieta.

De repente Alexia irrumpió en mi habitación seguida de Julieta.

-Es realmente confortable tu grito mañanero, y me encanta el detalle de irrumpir en mi habitación sin permiso – Dije mirando a Alexia y a Julieta, sentada en mi cama.
-¡Ah! ¿Te a gustado? Pues pensé que te molestaría, es que desde aquí se ve mejor el jardín – Dijo Alexia con su voz niña pequeña y tonta.
-Alexia, eso es iro... mira dejalo, no lo entenderías. - Dije resignada. Me caía genial pero era muy tonta.
-Venga Alii vistete se te va a hacer tarde – Dijo mama desde la puerta de mi habitación.
-Pero – Antes de que pudiera protestar mama se fue seguida de la gemelas – genial, por fin sola.

Me levante de un golpe, mi idea era volverme a dormir calentita en mi cama, pero se que no podría conciliar el sueño. Mi vida es un asco, en verano no puedo dormir por el calor y en invierno por el frío, pero a quien quiero engañar, aquí siempre es invierno, no pero ahora enserio, nunca duermo, y eso me afecta ¿que soy un vampiro o que?

Me dirigí a mi armario, cogí una camiseta, una sudadera muy calentita amarilla con un smile; luego unos pitillo amarillos igual que la camiseta. Me dirigí a mi baño, como siempre después de vestirme me cogí un cola alta, me puse mis ray-ban y cogí mis orejeras amarillas. Salí del baño en busca de mi mochila. Tras varios minutos la encontré dejaba de mi cama. NO. Mi mochila rosa fosforito Reebok estaba llena de polvo. Tras cinco minutos sacudiéndola quedo como nueva [menos mal].

Cuándo baja ya todos estaban desayunando. Y que desayuno, coca-cola con cinco galletas cada uno.

-Lo siento mucho, no soy muy buena en la cocina, y se quemaron las tortitas, y derrame el café – Se disculpo mamá avergonzada.
-No pasa nada cariño, la coca-cola también esta buena.
-Pero las galletas están duras – Se quejo Julieta.
-Pues mojalas en la coca-cola, seguro que asi están mejor – Dijo papá entre risas.
-¿Y a sí están más buenas? - Pregunto Alexia seria a papá.
-No cariño era una broma.

Mi pulso temblaba de frío, una fina ráfaga de viento hizo que me estremeciera, y mis manos temblaron tanto que derrame la fría coca-cola en mis pantalones.

-¡¡Cariño!! - Grito mamá.
    -Jajajaja – Reían al unísono las gemelas. - Estas pegajosa, parece que no te has duchado en un año – Dijo Julieta.


Me levante, cogí su coca-cola y se la tire por la cabeza y subí a mi cuarto.

-Aaah, invecil, ¿qué hiciste? Eres tonta, que este vestido es de seda muy frágil. - Se quejo secándose el vestido con una servilleta. - Jo, ahora me tendré que cambiar. ¿Alii? ¿Alii?
-Alii a subido a su cuarto. Y tu deberías de hacer lo mismo, si no te vas a resfriar.
-¿Y no la vas a castigar ni nada? - Pregunto irritada.
-Cariño, recuerda que no esta bien, si se enfada o algo se puede deprimir o algo, vosotras lo que tenéis que hacer es ayudarla. - Decía mamá sin verme bajar por la escalera.

Cogí mi mochila que estaba en la puerta y sin decir nada salí de casa con un portazo, no pude evitar que mientras corría empezar a llorar. Corrí asta que me quede sin aire, todos me veían como una muñeca de porcelana que se puede romper en cualquier momento.
Mis palpitaciones aumentaban a segundos.

-Calmate, esto no es bueno para ti, respira, ya vas a estar con Gree, ella te comprende, tranquila, coge aire. - Me decía.

Algo en mi bolsillo vibro, era mi móvil. Lo cogí, pero era un mensaje de mamá:

''Cariño ¿donde estas?
Te quiere mucho, mamá''

Mire a mi alrededor, y me hice la misma pregunta, ¿donde estaba?

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