jueves, 5 de julio de 2012

02: PERDIDA en la NADA


Mis manos temblaban, pero no de frío, estaba asustada ¿donde estaba? No sabía ningún camino de vuelta a casa, ni al colegio. Salí corriendo, no se por que lo hice, fue una tontería, debería haber preguntado a alguien, quizás, pero cuando me quise dar cuenta estaba en medio de la nada. Saque mi móvil, pero no tenia cobertura, mierda, ¿y ahora que haría?
De repente me salta en la pantalla de mi móvil: NO COBERTURA Solo disponible llamadas de emergencia.
Estaba asustada, pero el leer ese mensaje me reconforto, iba a llamar muy decidida, pero a donde. Así que llame al 112:

Yo: Por favor, ayuda.
112: ¿Si? ¿qué te ocurre?
Yo: Pu, pu, es, mire. Es que, estaba en casa, y escuche algo que no me sentó bien, por que yo estoy enferma, y me escape, estaba muy triste y salí corriendo, y me perdí, y ahora no se que hacer, y me encuentro muy mal.
112: ¿Sabes donde estas?
Yo: No. Le acabo de decir que estoy perdida.
112: ¿Tu nombre? (RISAS)
Yo: Alii Mcaan
112: Ok ¿mote o algo?
Yo: Alison Kiindell. Es mi antiguo nombre.
112: ¿Illa donde estas?
Yo: Creo que estoy por el bosque de Blue Mountains.
112: Ok, muy bien, por si acaso te pondré en búsqueda, te pondré tus dos nombres ¿Ok?
Yo: Muchas gracias. Adiós.
112: Adiós, enseguida irán a buscarte, no vuelvas a llamar. (Risas)

Me senté en una piedra, preocupada, no sabia que hacer, no estaba tranquila, y sabia que tardarían en encontrarme.

Un poco asustada, mire el cielo nublado, amenazador, sus grisáceas nubes amenazaban con descargar la fría lluvia de Febrero. Esta congelada y una fría lluvia seria mi muerte segura. Entonces me puse a pensar, algo me decía que la teleoperadora que me recibió no había dado parte, era extraña, y sobre todo su risa, ninguna teleoperadora en estos casos se reiría.
Estuve un rato reflexionando, y por si acaso decidí volver a llamar, pero algo iba mal:

112: Lo sentimos, pero en estos momentos estamos pasando por graves problemas, lo sentimos muchísimo. Estamos haciendo todo lo posible para volver a la estabilidad.

La voz robótica me aclaraba todas mis dudas, estaba segura de que nunca vendrían a buscarme.

Me asusto el crujido de unas viejas ramas, intente girar la cabeza, pero perdí el equilibrio, seguramente del miedo, y me caí dándome un fuerte golpe en la cabeza, dejándome inconsciente en el acto.

No recuerdo muy bien que paso, pero recuerdo a la perfección el lugar en el cual desperté.

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