Mis
manos temblaban, pero no de frío, estaba asustada ¿donde estaba? No
sabía ningún camino de vuelta a casa, ni al colegio. Salí
corriendo, no se por que lo hice, fue una tontería, debería haber
preguntado a alguien, quizás, pero cuando me quise dar cuenta estaba
en medio de la nada. Saque mi móvil, pero no tenia cobertura,
mierda, ¿y ahora que haría?
De
repente me salta en la pantalla de mi móvil: NO
COBERTURA Solo disponible llamadas de emergencia.
Estaba
asustada, pero el leer ese mensaje me reconforto, iba a llamar muy
decidida, pero a donde. Así que llame al 112:
Yo:
Por favor, ayuda.
112:
¿Si? ¿qué te ocurre?
Yo:
Pu, pu, es, mire. Es que, estaba en casa, y escuche algo que no me
sentó bien, por que yo estoy enferma, y me escape, estaba muy triste
y salí corriendo, y me perdí, y ahora no se que hacer, y me
encuentro muy mal.
112:
¿Sabes donde estas?
Yo:
No. Le acabo de decir que estoy perdida.
112:
¿Tu nombre? (RISAS)
Yo:
Alii Mcaan
112:
Ok ¿mote o algo?
Yo:
Alison Kiindell. Es mi antiguo nombre.
112:
¿Illa donde estas?
Yo:
Creo que estoy por el bosque de Blue Mountains.
112:
Ok, muy bien, por si acaso te pondré en búsqueda, te pondré tus
dos nombres ¿Ok?
Yo:
Muchas gracias. Adiós.
112:
Adiós, enseguida irán a buscarte, no vuelvas a llamar. (Risas)
Me
senté en una piedra, preocupada, no sabia que hacer, no estaba
tranquila, y sabia que tardarían en encontrarme.
Un
poco asustada, mire el cielo nublado, amenazador, sus grisáceas
nubes amenazaban con descargar la fría lluvia de Febrero. Esta
congelada y una fría lluvia seria mi muerte segura. Entonces me puse
a pensar, algo me decía que la teleoperadora que me recibió no
había dado parte, era extraña, y sobre todo su risa, ninguna
teleoperadora en estos casos se reiría.
Estuve
un rato reflexionando, y por si acaso decidí volver a llamar, pero
algo iba mal:
112:
Lo sentimos, pero en estos momentos estamos pasando por graves
problemas, lo sentimos muchísimo. Estamos haciendo todo lo posible
para volver a la estabilidad.
La
voz robótica me aclaraba todas mis dudas, estaba segura de que nunca
vendrían a buscarme.
Me
asusto el crujido de unas viejas ramas, intente girar la cabeza, pero
perdí el equilibrio, seguramente del miedo, y me caí dándome un
fuerte golpe en la cabeza, dejándome inconsciente en el acto.
No
recuerdo muy bien que paso, pero recuerdo a la perfección el lugar
en el cual desperté.
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